A lo largo de la vida hay que
reconocer ciertas cosas del pasado de cada uno.
Ésas cosas que nos marcaron,
ésas cosas que nos llevaron a ser como somos hoy en día, esas cosas que en
muchos casos cuesta definir e incluso recordar, pero hay otras, que por mucho
que no queramos reconocerlo, las recordamos muy arraigadas a uno mismo, y
aunque pensemos que en el presente no son cosas que nos podrían llegar a
definir o incluso a creer que nos seguirían gustando, son ésas pequeñas cosas
que siempre forman parte de uno mismo. Ésas pequeñas cosas que, por mucho que
sorprenda, te siguen removiendo por dentro y recordando quién fuiste, quién
tuviste a tu lado o aquellos lugares que pisaste.
Ésas cosas que solo se viven
una vez cada muchísimo tiempo, quizá por el miedo a volver a sentir lo que
sentiste en su momento o por el simple hecho de ser totalmente consciente de que ésas pocas veces son suficientes para reconocer el valor y la importancia que tienen y no querer llegar a infravaloraras haciendo que se repitan y se conviertan en algo cotidiano.
Ésas cosas transformadas en palabras, imágenes, personas u objetos que te transportan a momentos de la vida que nunca jamás querrás
olvidar.
Ésos momentos en la vida que te llenan de felicidad. Y no de una felicidad cualquiera, si no de ésa felicidad que tanto ansias al largo de la vida y que eres plenamente consciente de que se pueden contar con los dedos de la mano.
Ésa felicidad que te permite ser libre. Ésa libertad que te permite ser TÚ. Que te permite mantenerte lejos de tu rutina, lejos de malos pensamientos, lejos de ésas acciones que te llenan de rabia, lejos de ésas personas que te transmiten demasiada negatividad, lejos de ése estilo de vida que te ha tocado vivir y que te hace luchar constantemente contigo misma y día a día para poder sobrevivir.
Ésas cosas, ésa sensación de sentirte viva. Ésa sensación de estar cerca de volver a revivir éso. Ésa sensación de ReVolver. De ReVivir.
Ésas
cosas que por mucho tiempo que pase, siempre están ahí y que en muchas ocasiones aparecen cuando menos te lo esperas, quizá cuando más lo necesitas y
te vuelven a recordar a personas o hechos que marcaron tu vida y que, al fin y
al cabo, determinaron algo en ti que te hicieron llegar a éste preciso momento.
Algo en ti que despertaron una nueva necesidad. Algo que te hizo abrir los ojos y entender. Entenderlo todo. Entenderte a ti.
Un Som.riure lliure*
Un Som.riure lliure*


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