dilluns, 31 de març del 2014

Ser o Hacer. Ésa es la cuestión.


Una persona nace y se hace. Una persona crece, y hace. 
Una persona se hace y acaba siendo, pero
¿una persona, es o hace? 

Que a qué me refiero? Cuantos de vosotros cuándo os preguntan por vuestro oficio respondéis un 'soy maestra', 'soy mecánico', 'soy cartero', 'soy bailarín', 'soy administrativa', 'soy peluquero', 'soy nanny'... Soy, Soy, Soy...! 
Menos ser y más hacer!! O es que estamos tan metidos en la gran cadena humana del poder y del tener que trabajar para sobrevivir que nosotros mismos dejamos que se nos defina por nuestro trabajo? 

Si, estoy de acuerdo en que a toda persona le influye de una manera u otra su trabajo y su vida profesional, pero la linea entre la influencia y el definirse a uno mismo no puede ser tan estrecha. Me niego a creerlo. 
Las personas tenemos un carácter, una personalidad, unas creencias, unos valores, una manera de pensar y de ver las cosas, de entendernos, de comunicarnos, de expresarnos, y de hacer las cosas. Eso nos DEFINE. Eso es lo que SOMOS. Y si, todas esas cosas se hacen, pero se hacen por voluntad propia, se hacen sin remuneración a cambio, se hacen de manera innata, y muchas de ellas, cuestan cambiar. 

El trabajo, el empleo, el contrato laboral no es más que un maldito nombre, una nomenclatura que depende de un convenio para poder entrar a formar parte de un mundo capitalista, un mundo donde prevalece el poder y el intento de superación por los demás, el egocentrismo y el egoísmo. 
El trabajo nos nubla la vista, nos hace ser malas personas, nos desmotiva, nos hace entrar en depresión, nos hace estar cansados y tener sueño, nos hace no tener ganas de despertarnos un lunes, cuándo en realidad, éso significa que ya hemos dejado atrás una semana más de nuestra vida y nos queda una menos por vivir y deberíamos hacerlo con ganas y felicidad. ¿Que qué nos lo impide? Nos lo impide lo que creemos que somos. Nos lo impiden nuestras palabras que utilizamos al definirnos como personas. 

Nosotros mismos somos capaces de definirnos por nuestro trabajo, por nuestros actos, ya que por mucho que un trabajo sea voluntario y/o vocacional sigue siendo algo que se HACE, no algo que se ES. Y si, me indigna pensar que somos nosotros mismos los que caemos en el error de no hablar con propiedad, en el error de darles a los demás lo que quieren, de no pensar antes de hablar y muchas veces, de definirnos por lo que HACEMOS cuando en realidad lo que SOMOS es mucho más valioso que eso. 


Por culpa de nuestra sociedad muchos de esos trabajos están infravalorados, y cuándo nos definimos cómo tal, damos a entender a los demás nuestra cuantía, lo que valemos, lo que nos merecemos. Pues, por si todo ésto no fuera poco, desgraciadamente, todos los trabajos que conocemos están llenos de connotaciones que determinan a la persona y la etiquetan creyendo que según su trabajo, ya podemos conocerla al 100%. Y no sabemos hasta qué punto estamos equivocados... Y siento decir que no podemos dejar que ésto siga así!
No podemos dejar que nos sigan haciendo creer que SOMOS lo que HACEMOS, ni que HACEMOS lo que SOMOS (siempre refiriéndome al mundo laboral) ya que si nos lo seguimos permitiendo, estamos dejando que las barreras y los limites no nos dejen ver todas las puertas y ventanas que tenemos ante nuestros ojos para dejar de formar parte de ésta sociedad tan absurda. 



"Si, SOY Mireia y HAGO de monitora de lleure, y siento decepcionarles si les digo que para trabajar con niños, no hace falta tener una carrera de magisterio, si no saber entenderlos y tratarlos como personas, que es lo que son. Y éso se hace sin pisotear a los demás. Pues si realmente el trabajo de cada uno tuviera la capacidad de definir a las personas, muchas de las y los maestras/os tendrían que replantearse lo que han estudiado y para qué lo han hecho, y sobretodo, dejar de definirse con el verbo SER,  y empezar a entender que sólo lo HACEN."


Un Som.riure indignat*

divendres, 28 de març del 2014

Què és el que fa que un senti la gran necessitat de VIATJAR?

Pisar mundos nuevos. 
Descubrir lugares únicos. 
Andar sin rumbo fijo.
Dejarte llevar.
Observar y no ver. 
Ver sin observar.
Encontrar sin buscar.
Respirar profundamente. 

Perder el tiempo. 
Dejar de pensar en los límites. 
Abrir la mente. 
...
¿Cómo?




Permitirles a tus pies la libertad de guiarte sin prejuicios, sin miedos, sin dudas, sin límites, sin observaciones. Dejar que te lleven por calles que no llegan a tener ni dos metros de ancho, y que a la vez te permitan encontrarte con detalles que sin buscarlos, haciendo que los sentidos lleguen a su máxima capacidad de experimentación. Hay que perderse dejando que los ojos no sean capaces de ver todo lo que te rodea pero que no dejen de observar y recibir nuevos estímulos que de golpe, sientas la necesidad de cerrarlos para que sea el olfato el que tenga la capacidad de percibir olores muy significativos. 

Bibliotecas antiguas, libros sobre libros, postales hecha a mano, instrumentos musicales que jamás habías visto, objetos tan curiosos como la vida misma, imágenes plasmadas en un papel, relojes que no paran de mover agujas, tiendas con el mapa del mundo que ocupa toda la pared... en definitiva, objetos y otras cosas que quizá nunca volverás a ver. 

Sonidos de una respiración que te transmite mucha paz y de fondo, el campanario que marca las horas con el reloj que tiene la esfera más grande de Europa. 
Sabores que te transportan a lugares ya conocidos y despiertan en ti, de nuevo, sensaciones que empezabas a creer que habías olvidado. 


Abrazos que te hacen estremecer el sentido del tacto. Volver a besar a una de las personas que más admiras de éste planeta y dejar VOLAR el tiempo a su lado, sin dejar de VIVIR estímulos que sólo te pueden mostrar sitios nuevos y éste tipos de personas. 

Seguir amando y viviendo estos pequeños detalles de la vida son los que, al fin y al cabo, la hacen grande. 





Sentir esa necesidad de parar, y escribir. 

Un Som.riure Suís* 

dijous, 27 de març del 2014

Si sempre ho som, i sempre hi és, què és el que som?

Mirat des d’un punt de vista extern ella era una noia d’allò més normal.
Una noia que sabia el que volia, estava segura del que significava la vida per ella, que quan es llevava cada mati sabia que els seus peus farien un nou camí i que viuria coses que no es repetirien, que cada visió de l’exterior canviaria cada cop que intentés tornar-ho a veure, que creixeria constantment, que la seva ment no parava d’aprendre coses noves i que com totes les persones, hi havia dies que era la persona més feliç del mon, i altres, en canvi, es considerava incompetent, i fins i tot una persona inútil i desitjava arribar a casa i poder desfogar-se plorant i culpant-se de tot.

Era una noia que tot i tenir grans canvis d’estat d’ànim sempre sabia tenir un somriure il·luminat a la seva cara (o almenys ho intentava) ja que considerava que era el més important en una persona.

Era una noia molt expressiva i tot i que li costés demostrar els seus sentiments i exterioritzar-los, era una noia d’allò més afectiva i sentia profundament totes les emocions que despertaven els estímuls més propers del seu voltant.
Escrivia, escrivia molt, i ho feia per aclarir les seves idees, per recordar tot allò que passava per la seva ment en qualsevol moment i trobava interessant, i sobretot escrivia per mantenir de manera conscient, real i fins i tot pròxima les seves experiències i vivències que considerava més importants, tot allò que despertava quelcom en ella que la feia sentir diferent a la resta, i d’aquesta manera aconseguia recordar tot allò que creia més important.

Era una noia curiosa, que intentava buscar el sentit més lògic de la vida i de tot allò del que estava envoltada.
Era una noia positiva, que, en resum, volia viure la vida, fer-ho evolucionant i observant constantment tots aquells detalls més interessants.
Una noia que durant el dia a dia intentava seguir caminant, continuar el seu camí, saltant les roques que impedien fer-lo fàcil, i arrossegant els peus quan es trobava davant una gran pujada, però a la vegada mai parava a descansar, avançava lentament quan necessitava un temps per saber quin camí escollir, i fins i tot era capaç de còrrer quan estava segura dels passos que la guiaven.
Els seus ulls miraven amunt, sense parar d’observar el cel, però els seus peus sabien caminar trepitjant el terra amb molta força i fent petits salts, sense necessitat d’intentar volar sabent que mai ho aconseguiria. Tot i així mai imaginava quin seria el final del seu camí però desitjava arribar-hi i viure tot allò que s’hi trobaria.



*Un Som.riure etern.