divendres, 27 d’abril del 2018

¡HASTA EL COÑO!



Casualidades de la vida, justo hace unos 3 días comentaba en el trabajo que desde hace 15 años tengo esta canción metida en la mente. 
Una canción que, por primera vez en mi historia (al menos que yo recuerde) no hablaba solo del amor romántico. 
Recuerdo que la ponía en repeat una y otra vez, sorprendida, asustada, en parte por la ignorancia y la poca consciencia de mi edad de aquél entonces. Quizá, mi primera canción sobre una historia de violencia y amor (conceptos que no deberían ir unidos jamás!)

Hoy, 15 años más tarde, la vuelvo a tener en repeat en mi cabeza. Por qué cada día que pasa descubro más que mi sorpresa y susto de aquella época, son lo que viven muchas mujeres a diario, por el simple hecho de serlo.
Y si a mi me pasa esto, solo por escuchar una canción e imaginarme cierta situación, no quiero llegar a imaginar como es el vivirlo. 


Siento odio. Repulsión. Asco. Indignación. Impotencia. Rabia. Y todos los peores sentimientos que lleva un ser humano dentro. Y no me gusta. Pero menos me gusta vivir en esta puñetera sociedad patriarcal de los cojones (podría ponerlo en mayúsculas) que no entiende ni de justicias, ni igualdades, ni de derechos.

Que parece mentira que nos creamos una sociedad moderna, cuando nuestro día a día está lleno de precariedad y desigualdad.
Nos han educado y enseñado que lo importante es aparentar. ¡Y que bien lo hacemos!

Yo me bajo. No de la vida, por qué quiero seguir viva. Me bajo a la calle. A pie de guerra. De cañón. De gritos y de lucha. Por qué me niego a seguir conviviendo con gente así. Para vivir en un mundo en que no sea tan difícil entender a la persona de al lado ni se nos nuble tanto el juicio.

Y sí. Si nos tocan a una, nos tocan a todas. Que ya estamos hartas, coño! Hartas de nuestra invisibilidad. Hartas de estar por debajo, de ser objetos y juguetes. Hartas de que nos tomen el pelo. Hartas de tener miedo. Hartas de seguir en el intento. Hartas de que se rían en nuestra cara. De que nos toquen. Que nos miren. Nos piropeen. De no poder llegar lejos si no es desnudas (y a beneficio ajeno, claro). Hartas de no poder ser nosotras mismas. Muy, pero que muy hartas.

Hoy, un día aparentemente cualquiera, vomito todo mi odio (y aún me quedo corta) e insisto y repito las veces que sean necesarias que NO aguantamos más. Que un NO es un NO. Antes, ahora y siempre. Y que se acaban ya las tonterías. Que no aguantamos más esta mierda de sociedad, ni gobierno patriarcal. 



Que nos tienen los coños calientes, y no precisamente de placer. 
Que nos tienen los coños ensangrentados, y no precisamente de menstruaciones ni de partos. 
Que nos tienen los coños y las lenguas llenas de pelos, por aquello de que "no tenemos pelos en la lengua". 
Que nos tienen los coños rotos, de dolor, agresiones y violaciones. 
Que nos tienen los coños marchitos, tristes de vivir en esta sociedad que nos invisibiliza y nos deja de lado. 
Que nos tienen los coños asqueados, de tanta testosterona y penes sueltos. 
Que nos tienen los coños cansados de tanta lucha. 
Que nos tienen los coños... 
Que nos tienen los coños, y son nuestros. No los pueden tener ellos. 
¡¡Que no les pertenecen!!

¡QUE NOS TIENEN HASTA EL COÑO!

divendres, 17 de març del 2017

Hoy decido vivir mi vida


Hoy decido vivir mi vida. 
Como se diría, 'Así, a lo loco'. 
Como si fuese una decisión que se pudiera tomar a la ligera. 
Como si no tuviese consecuencias o reacciones, tanto personales como ajenas. 
Pero hoy decido arriesgar y vivir mi vida. 
Como a mi me plazca y asumiendo lo decidido. 
Dejando de sentir esa presión en el pecho que me ataba, me presionaba. Y aprisionaba. 
Decido hacerlo por todo lo alto, a mi manera, sin tapujos ni prejuicios. 
Intentando entenderme y entender lo que me rodea. 
Entender los motivos, las causas, las razones, 
aunque a veces pueda dejarlos de lado por parecer inexistentes. 

Hoy decido vivir mi vida. 
Con sus peros y mis dudas. 
Porqué me lo debo. Me lo debo todo. 
Basta de culpabilidad. Basta de verte víctima. 
Te debes verte positiva. Y real. 
Sobretodo real. Porqué eres. 
Eres, fuiste y serás. 
Y no quieres dejar de ser. 

Hoy decido vivir mi vida. 
Y después de un tiempo, de pasos perdidos y largos caminos, decido seguir avanzando de la manera más honesta y leal a mi misma que se. 
Pa'lante y sincera. Aunque parezca egoísta.
Por mi camino.
Probando eso de mantener los pasos grandes y fuertes.
Y saltando. Bien alto. O hasta donde pueda. 
Sin forzar, que se puede romper. 
Dejando atrás aquello que fue. 
Que si me caigo, yo sola me levanto. 
Agradeciendo encontrar otras manos, pero sin depender de ellas. 
Agradeciendo, también, las que pudieron ser y no fueron. 
Entendiendo eso de gestionar los sentimientos. 
El apego y el desapego. Con los demás y con partes de mi misma. 
Siendo crítica, más con una misma que con los demás. 
Y sin creérmelo todo, por favor. Por qué no todo lo que se dice, se oye o se ve es cierto. 


Es por ello que decido vivir mi vida. 
Porque es mía y de nadie más. 
Yo invito a entrar. Yo sugiero a quién salir de ella. 
Yo decido con quien compartir. 
Y a quién no le guste o no esté de acuerdo, es que quizá no ha decidido o no ha querido vivir la suya. 
Con o sin compartirla. 
Yo tiendo la mano. Como y cuando puedo. De la mejor manera que se. 
Aunque pueda no verse des del otro extremo. 

Hoy decido vivir mi vida y verme en un espejo. 
Y a través de él. 
Para conocerme y aprender, o desaprender. 
Decido verme a través de esos ojos que deciden verme, observarme y quieren entenderme. 
Y de los que no también. 
Para ver ese lado que a nadie le gusta de sí mismo, pero que todos tenemos. 
Y la mayoría sufrimos en silencio. Por miedo. 

Hoy decido empezar a deshacerme de eso. Del miedo. 
Miedo a vivir mi vida. Mi propia vida. 
Y del tiempo. Del miedo a perderlo o a que me juegue malas pasadas.
Y me empeño. Con fuerzas. 

Decido vivir mi vida y asumo las consecuencias. 
Las alegrías y las penas. 
Ya os contaré que tal me va. 
De momento os confieso que me siento bien. Siento que he decidido. 
Ya veremos si bien o mal. Pero lo he hecho. 
Y me llevo con ello la sensación de seguir querer hacerlo. 
Por mi misma. Y por los que me rodean. 
Por dejas atrás eso que no nos concierne y nos daña. 
Y mantener la vista al frente a eso que nos sana. 
Y si no, pues volver a empezar. 
A aprender a desaprender. 
Y a decidir continuar vivir mi vida. 

Hoy decido vivir mi vida. 
Encontrar mi punto.
Hoy me decido.
Me dudo y me acepto.
Me sonrío.
Y brindo por ello. 
Yo sola. 
O conmigo. 



dimarts, 25 d’octubre del 2016

La problemática del lenguaje

Erase una vez, la historia de una comunidad, que de tanto creerse sus propias mentiras, alabar, quizá de manera inconscientemente, aquello que lleva por nombre hipocresía, no se dio cuenta de que si trayecto a lo largo de la vida iba directo a a autofrustración. 

A día de hoy es complicado intentar entender cómo, todo un grupo de gente no es capaz de visualizar y reflexionar sobre sus actos, cómo aún no existe la pequeña brecha de duda, de crítica - constructiva - de poder ser consientes de lo que realmente implican nuestros actos. 

Ésta comunidad, éste grupo de personas, refleja a al perfección la sociedad en la que vivimos. En la que nuestros actos y pensamientos van dirigidos a aquella persona que aparentemente se lo merece, sin apenas saber si eso es así. Y esa otra, que puesto que no viste como se espera o incluso no utiliza un lenguaje que creemos adecuado, ya no merece nuestra atención. 

Señores, señoras, aprendamos a vendarnos los ojos sabiendo porqué lo hacemos. No por qué alguien de más arriba nos los esté vendando y disfrazando de hipocresía todo lo que nos rodea. Seamos capaces de ser dueños de esa venda, y cerremos los ojos para conocer a ese alguien que puede sacarnos de esta mierda. E incluso para reconocer a ese que lleva años metiéndonos en ella y engañándonos por su apariencia. 

Esta vida es mucho más compleja. No está basada en entender todo lo que se ve, si no en desenmascarar aquello que no se ve. Nuestra sociedad, esa comunidad y ese grupo de gente que creemos estar viviendo una buena vida y tener aquello que nos merecemos - o no - somos simplemente un puñado peones que no sabemos avanzar a gran velocidad y nos cuesta mucho actuar. que si es necesario, es muy, pero que muy fácil quitarnos del camino para seguir manipulando nuestra historia. 

Como sociedad, deberíamos empezar a mirar nuestros ombligos para entender todo aquello que hacemos - y nos hacen - mal para ser capaces de dejar de esconder aquello que se considera erróneo o malo. O quizá simplemente raro o diferente... 

Dejemos de engañarnos y empecemos a llamar las cosas por su propio nombre. Demos importancia a los conceptos y a sus significados, y quien no sepa qué quiere decir o cómo pronunciarlo, ayudémonos entre nosotros. Si no lo hacemos así, ¿quién lo hará por nosotros? 

La educación reside en la enseñanza entre unos y otros. Rompamos ya con las franjas de edades que encasillan los aprendizajes a cosas tan superfluas como las materias básicas. Hay mucho más por aprender.  Aprendamos a explicarnos. A expresarnos y a hacerlo de manera que todos nos entiendan. 

Es hora de demostrar que esos peones, unidos, podemos llegar al final del camino para convertirnos en la pieza que nos de la gana ser. O que necesitemos ser para borrar del mapa esta sociedad tan hipócrita y llena de engaños. 

Empecemos por el principio. Por aprender lo que nos hace diferente al resto de seres vivos. Por las conciencias y el lenguaje. 


Imagen de la película Nymphomaniac. 

A continuación, fragmento del dialogo de la misma película.   
- Cada vez que se prohíbe una palabra, retiramos una piedra de los cimientos democráticos. 
La sociedad demuestra su impotencia frente a un problema concreto suprimiendo palabras de su lenguaje. - dijo ella, con la mirada fija a sus ojos, de manera muy seria y convencida. 

- Creo que la sociedad alegaría que la corrección política es una expresión muy precisa de la preocupación democrática por las minorías. - contestó él, de la mejor manera que pudo y se le ocurrió en ese momento pues no se esperaba esa reflexión ante la historia que se estaba contando en esa habitación.

- Y yo digo que la sociedad es tan cobarde como las personas que la integran, que en mi opinión, son además demasiado estúpidas para tener una democracia. - Replicó de nuevo con esa mirada penetrante y esos ojos totalmente decididos a creer realmente las palabras que salían por su boca, luchando a su vez para no ser la única capaz de afirmar su teoría. 

- Entiendo tu opinión, pero discrepo totalmente. No dudo en absoluto de las cualidades humanas. - Manifestó él, intentando entrar en la mente de la mujer tratando de ser lo más empático posible ante tal afirmación, sin intención de juzgar por la experiencia vivida de ella a llegar a esa reflexión tan dañina. 

- Las cualidades humanas pueden definirse únicamente con una sola palabra: Hipocresía. 
Alabamos a los que hablan bien y tienen una mala intención, y nos burlamos de los que hablan mal y tienen una buena intención. - Acabó la conversación sin oportunidad a objeción alguna y dejando entrever parte de razón sobre la generalización del comportamiento humano. 



dilluns, 17 d’octubre del 2016

La meva Montserrat


Diuen que per perdre la por, ens hi hem d'afrontar. 
I si aquesta por es basa en no perdre un record i mantenir-lo ben present, el que s'ha de fer és crear-ne de nous. Per reviure-el i trobar-ne d'altres. 
D'altres que et traslladen al passat - aquell passat amb la seva companyia - i t'ensenyen part del futur - un futur que, encara que sense ella - sempre hi serà present. 

I sabeu que? 
Hi ha indrets que només amb respirar-los, t'ho donen tot. 
I cada cop et demostren més. 
Entendre perquè ella hi estava enamorada, perquè era casa seva, perquè hi creia, perquè hi estava enganxada i sobretot, el perquè del seu nom. 


Montserrat és molt més que una muntanya. 
És molt més que un conjunt de roques. 
És una història. 
Son moltes històries.
 I en el meu cas, n'és una de concreta que sempre m'acompanyarà. 
Ella, que en breus farà una dècada que no hi és, ahir vas estar més present que mai. 

Desprès de deu anys, qui m'hagués dit que podria tornar a encendre una espelma per tu. 
I per molts més. 


dilluns, 22 d’agost del 2016

Dónde todo empieza.


Despierta. 

Abre los ojos. 

Observa.

Coge aire.

Tú decides.





Levanta. 

Anda.

Corre si es necesario.

Para. 

Asegúrate (o no).





Deja que explote. 

Vuela. 

Tan alto como puedas. 

Salta. 

Chilla.





Calla.

Respira hondo.

Decide[te].

Actúa.





Sonríe. 

La vida está aquí.

Sonríele. 

Vive.

Foto de Angela Morales Monzón. http://quemequitenlopintao.tk/

dissabte, 4 de juny del 2016

"la vida es real solo cuando YO SOY"

Todos estamos hartos de oir siempre que debemos mirar a los demás sin prejuzgar a simple vista. 
Lo que nadie es capaz de decir nunca es que lo que de verdad necesitamos es dejar de juzgarnos a nosotros mismos. 

No se trata de romper estereotipos hacía los demás, si no también hacía uno mismo. 
No hay que intentar cambiarse para mejorar, sino que hay que aceptarse tal y como se es y ser consciente de los cambios que conlleva la vida para empezar a pensar en uno mismo de manera objetiva.

Hay que dejar de lado la subjetividad para ver más allá y comenzar a entender que, a pesar de que el entorno sea un gran condicionante, nadie más que nosotros mismos somos los que tomamos las decisiones que nos dejan avanzar. 

Hay que ver más allá, dejar de ver nuestros errores en los demás y buscar esas lógicas que nos parecen inexistentes para comprender lo que sucede.

Dejemos de una vez de intentar justificarnos por todo, a los demás y a uno mismo. 

A la única persona a la que le debes alguna explicación es a ti misma. 

Basta de pensar en uno mismo a través de los ojos de los demás, desde la mirada del resto.

Mirémonos al espejo y entendámonos a nosotros mismos.

* Un Som.riure personal 

dimecres, 10 de febrer del 2016

"Hembrísmo Vs Machismo"


- "¿Nos queda mucho camino por delante? 
- Nos queda todo. Hemos empezado a aceptarlo, ahora nos queda todo lo demás." 

El concepto "feminazi" existe como consecuencia y efecto secundario del, ya demasiado prolongado, machismo. Ni uno ni otro tienen justificación ninguna por su radicalidad. Pero ante todo, debemos saber que ese término es despectivo, es repugnante y no solo muy poco, si no cero acertado. A aquellas personas que quieran referirse a las mujeres que sienten superioridad ante los hombres, les presento el concepto Hembrísmo. Equiparable al Machismo.

Pero, EN SERIO, ¿Hasta dónde somos capaces de llegar para sentirnos mejor que el otro (y ya no sólo en cuánto género se refiere)? 

Siempre hemos escuchado que todo radicalismo es malo. Bien, hasta ahí lo entendemos, pero como en cuestión de teoría y práctica ¿En qué momento dejamos de comprenderlo y llega el momento de 'se nos va de las manos'? 

Si no todas, la mayoría hemos visto el programa de Salvados, presentado por Jordi Évole de éste domingo que abre el tema para dejarlo entrar por las televisiones de nuestras casas para hacerlo realidad. Pero, a raíz de ésto, ha habido más de una reacción, como por ejemplo, la Parodia "El Machismo Mata"

Postal realizada por "transfemifest Granada" 

El machismo mata, si, y por mucho que no nos guste siempre ha habido más víctimas. Quizá, tal como acaba el episodio de Salvados y he querido empezar yo, estamos en ese momento en que aceptamos las acciones de la sociedad, pero, ¿Por qué no hacemos algo al respecto? Aceptarlo es abrir los ojos y dejar de tapar aquello que pasa a nuestro al rededor, pero no es más que el primer medio paso que hay que dar ante lo que vivimos. 

En el capítulo de Salvados - El Machismo Mata, se llega a la conclusión del porqué existen estas situaciones y porqué, en este caso, los hombres actúan así. 

"Mayormente suele ser por dominar y controlar la situación. La superioridad del hombre por la mujer en los beneficios que tenemos los hombres por el mero hecho de haber nacido hombres. 
Es una ideologia instalada en los maltratadores, en el bar de abajo, en la televisión, en los medios de comunicación, en cómo se dan las noticias de violencia de género.. En todo el sistema patriarcal. Es uno de esos problemas que tenemos que comprender. ¿Oye, se curan? Es que no están enfermos (...) es una ideología y una forma de pensar que te lleva a comportarte de una determinada forma y todo ello sustentado por un sistema social que permite eso."

Es cierto que las estadísticas hablan y, al mismo tiempo en que sólo hay un 1,7% de acusaciones falsas de mujeres maltratadas por hombres, ni se menciona el posible pequeño porcentaje de los hombres maltratados por las mujeres. No quiero meterme dónde no me llaman, y bien es cierto que llevamos demasiado tiempo aceptando que el rol de la mujer está por debajo del hombre y convivimos con el machismo en nuestras calles, pero, que queramos combatirlo ¿alega que también las mujeres tengamos derecho a sobreponernos a los hombres? No confundamos el movimiento hembrismo con el feminismo. Todo, llevado a su mayor extremo pierde las nociones de su creación, y eso, señoras y señores es así. 

Vivimos en una sociedad que creemos enferma, pero no sabemos de qué.
Una sociedad que permite ciertos actos de violencia está enferma y permite a los que viven en ella seguir sus pasos. Quizá, tal como se ha dicho antes, tanto el machismo o el hembrismo no son una enfermedad, sino una ideología que ha seguido los pasos de la educación recibida o, por otro lado, ha querido contrarrestarlo tanto, que ha caído en la misma trampa creyendo estar haciendo todo lo contrario, sin darse cuenta que lo único que cambia es el género a quien va dirigido, y esa no es la solución. 


Pues bien, dejemos de luchar en contra de un concepto como el machismo creyendo que tenemos el derecho de combatir contra eso pisoteándolo todo y dejándolo hecho añicos. Empecemos a aceptar, entender y comprender que la mejor manera de acabar con eso no es actuando del mismo modo que se ha hecho siempre, sino mentalizando, transmitiendo y aprendiendo nuevas maneras de actuar. Es muy fácil la teoría, pero se nos escapa la práctica. Lo primordial es entender que todos somos seres humanos y que la diferencia entre hombres y mujeres la creamos nosotros mismos. Que lo que hay que parar no es el género, sino la violencia que se ejerce en nombre de él o ella. 


Esta claro que vivir una situación de violencia de género, sea cual sea el género agresor y víctima, NADIE LO MERECE, y cuando me refiero a NADIE incluyo a todo ser humano, sea cómo sea, venga de dónde venga, viva dónde viva y viva cómo viva; edad, sexualidad, género, orígenes, cultura, nivel económico y social, entre mil y una cosa más que nos puede diferenciar a unos y otros. 


Un Som.riure sense gènere.